Todo lo estudiado en la materia hasta el momento sobre Seguridad de la Información está pensado para infraestructuras on-premise, pero una infraestructura de Cloud Computing tiene algunas diferencias.

La CSA (Cloud Security Alliance) tiene guías de seguridad que consideran 15 dominios:

  1. Conceptos y arquitecturas.
  2. Gobierno y gestión del riesgo corporativo.
  3. Cuestiones legales.
  4. Cumplimiento y auditoría.
  5. Gobierno de la información.
  6. Plano de gestión y continuidad del negocio.
  7. Seguridad de la infraestructura.
  8. Virtualización y contenedores.
  9. Respuesta ante incidentes.
  10. Seguridad de aplicaciones.
  11. Cifrado de datos.
  12. Gestión de identidades, derechos y accesos.
  13. Seguridad como servicio.
  14. Tecnologías relacionadas.

En cloud computing hay 3 modelos de servicio:

  1. IaaS: mayor responsabilidad de seguridad nuestra.
  2. PaaS.
  3. SaaS: menor responsabilidad nuestra, dependemos del proveedor.

La responsabilidad de los datos y las aplicaciones, y su seguridad, sigue siendo de la empresa. Como mucho, se comparte parcialmente con el proveedor.

El management plane de la nube permite administrarla. El proveedor debe asegurar que sea seguro y con permisos granulares.

En cuestión de continuidad de negocios, hay que considerar opciones para la portabilidad (es decir, que sea posible poder migrar a otro proveedor).

En conclusión, la seguridad no debería ser un factor importante para decidir entre una infraestructura cloud y una on-premise, sino que se debería poder lograr en ambas.

Contratos

¿Cómo mapear los controles de los estándares y normas ya existentes a la nube? Los contratos son la herramienta de gobierno a usar en la nube. Establecen relaciones entre los proveedores y clientes, de manera que los clientes extienden la gobernanza a sus proveedores.

Hay énfasis en documentación y contratos. Lo que el contrato no cubre, cae en nosotros asegurarlo.

Hay leyes de varios países que se pueden aplicar en simultáneo. Por eso es importante dónde se almacenan los datos. El contrato puede determinar la jurisdicción legal a usar si hay litigio. De todas maneras, los contratos con grandes proveedores (AWS, Azure, Google Cloud), suelen estar estandarizados y ser poco negociables.

La subcontratación de servicios debe ser informada por el proveedor.

Vendor Lock-In

El vendor lock-in sucede cuando un cliente no puede cambiar de proveedor, o hacerlo es económicamente inviable. En cloud computing puede suceder por:

  1. Incompatibilidad entre tecnologías.
  2. Restricciones contractuales.
  3. Procesos ineficientes.

Para evitarlo:

  1. Revisar la letra pequeña.
  2. Averiguar herramientas de migración de datos.
  3. Elegir un proveedor comprometido con estándares como CDMI (Cloud Data Management Interface).
  4. Montar apps sobre Contenedores.

Cumplimiento y Auditoría

En la nube hay responsabilidad compartida. El cumplimiento legal valida la adherencia a las obligaciones corporativas. Las auditorías son una herramienta clave para probar o refutar el cumplimiento legal. El cumplimiento y la auditoría deben ser procesos continuos.

La recopilación de artefactos de cumplimiento legal es diferente en la nube:

  1. Registros de auditoría.
  2. Reportes de actividad.
  3. Detalles de configuración de sistemas.
  4. Detalles de gestión de cambios.

Seguridad de los Datos

En cloud, el Gobierno de Seguridad de la Información consiste en:

  1. Políticas y procedimientos.
  2. Clasificación de la información.
  3. Políticas de gestión de la información.
  4. Políticas jurisdiccionales y de localización.
  5. Autorizaciones.
  6. Propiedad.
  7. Custiodia.

Ciclo de vida del dato: Creación Almacenamiento Uso Distribución Archivado Destrucción. La seguridad del dato cambia según su fase y ubicación actual. También es necesario saber quién accede a ellos y cómo. En base a esto se definen actores y controles (permisos de roles).